
¿Cómo llegaste a ser software engineer?
Yo me acerqué a la ingeniería un poco más tarde que otras personas, porque estudié Economía en la universidad. Disfruté mucho esa etapa y, al graduarme, entré rápido en el mercado laboral, pero me di cuenta de que iba encadenando trabajos que no eran para mí. No me suponían suficiente reto, así que hablé con mi hermana —a quien admiro muchísimo—, que dirige un equipo de software engineers en una fintech. Me presentó a personas de su equipo con un perfil parecido al mío y me recomendaron recursos online para que los probara por mi cuenta. Pasé los siguientes meses buceando a fondo en esos materiales hasta que decidí que quizá esta podía ser mi profesión. No tardé en estar segura: dejé mi trabajo y me apunté a un bootcamp de programación de 16 semanas en el centro de Londres. Por desgracia, por la pandemia, nuestro grupo trabajó casi todo el tiempo online y nos perdimos algunas cosas, pero también fue buenísimo tener un objetivo claro en medio de tanto caos. Justo después del bootcamp empecé a trabajar en una empresa de ciberseguridad con IA y, un año más tarde, me uní a DataCamp.
¿Te costó adquirir las habilidades necesarias para ser software engineer?
Sí y no. Siempre se me ha dado bien las mates. Mi madre era profesora de matemáticas y me contagió su entusiasmo. Hay muchas similitudes entre la ingeniería y las matemáticas. Los pasos lógicos y los procesos que sigues para resolver un problema de ingeniería se parecen mucho a los que usas para resolver un problema matemático. Y, del mismo modo, si la respuesta es incorrecta, puedes pedir a alguien que revise tu trabajo: te dirá exactamente dónde te has equivocado y cómo arreglarlo. Este tipo de pensamiento lógico fue lo que me atrajo a la ingeniería y lo que me mantiene aquí. Además, disfruto aprendiendo este tipo de habilidades, lo cual ayuda muchísimo. La ingeniería de software puede ser exigente; no siempre fue fácil, pero resolver un caso complicado la hacía aún más divertida y gratificante para mí.
¿Por qué decidiste unirte a DataCamp?
Cuando estaba en mi empresa anterior, quería abrir un poco el abanico. Soy principalmente desarrolladora JavaScript, pero también quería meterme con Python. Una de las cosas que me encanta de la ingeniería de software es que apenas hay barreras de entrada. Hay una cantidad enorme de recursos online de muchísima calidad para cualquier lenguaje de programación, sin contar la comunidad presencial con quedadas de fin de semana y por las tardes para los bloques básicos de la programación. Como iba justa de tiempo (y seguíamos en pandemia), opté por buscar una plataforma online donde pudiera aprender Python a mi ritmo, y me topé con DataCamp. Probé el curso introductorio y me conquistó al momento. Cuando iba a suscribirme, vi un recuadro en la esquina de la web que ponía: “We’re hiring”. Encontré un puesto que encajaba con mis competencias, me postulé y resultó ser una gran combinación. La calidad del software que hacemos fue lo que me llevó a aplicar, y me alegro muchísimo de haberlo hecho.
¿Cuál es tu superpoder?
Cuando se trata de resolver problemas, me concentro al 100 %. Me absorbe por completo. Cuanto más se complica algo en el trabajo, más me motiva. Me encanta trabajar con el lado lógico del cerebro. Esto hace que me autoimpulse en mi día a día sin necesitar demasiada dirección externa. Mi perseverancia y mi capacidad de organización son clave para que haga bien mi trabajo.
¿Cuál es tu recuerdo o momento favorito en DataCamp?
Aún soy bastante nueva y la mayoría —yo incluida— trabajamos sobre todo desde casa, así que no he tenido muchas oportunidades de acumular grandes recuerdos. Pero sí que me acuerdo bien de mi presentación en la empresa. Una de las cosas que me encantan de DataCamp es la política de puertas abiertas a todos los niveles. Parte de ello es una reunión quincenal para toda la empresa donde nos ponen al día de temas importantes. También es una buena ocasión para presentar a las nuevas incorporaciones y despedir a quienes se van. Me pidieron que me presentara, y daba un poco de respeto porque había mucha gente mirándote desde sus pantallas. Además, salí después de dos incorporaciones bastante senior. Nuestro nuevo Chief Revenue Officer dio un discurso corto pero muy inspirador sobre él y su trayectoria. La otra persona hizo lo propio. Como alguien con solo un año de experiencia como software engineer, me entró el pánico. Me habían dicho que bastaba con un saludo rápido. Lo único que me venía a la cabeza era lo que dijo mi madre cuando le conté el nuevo trabajo: “¡Datos y camping, tus dos cosas favoritas!” —así que solté eso. Al instante me sentí un poco ridícula, pero a la gente le encantó. Muchas personas me escribieron por el chat interno para decirme que les había hecho gracia, para preguntarme por mí y para conectar de verdad. Lo valoré muchísimo, sobre todo porque las interacciones online pueden sentirse frías cuando no puedes mirar a la gente a los ojos. Ese recibimiento tan cálido me hizo cogerle mucho cariño a la familia de DataCamp, y aquí me siento muy a gusto, así que diría que es mi recuerdo favorito hasta ahora; pero estoy segura de que, según volvamos a la oficina, llegarán muchos más.



