Hace medio siglo, C. P. Snow denunció el abismo entre las dos culturas de las ciencias y las humanidades. Hoy existe un abismo igual de grande entre investigadores y profesionales, que a menudo hace que la colaboración no sea productiva. Las diez reglas sencillas que siguen no cerrarán esa brecha, pero pueden ayudar a reducir la frustración que genera.
(Nota: "investigador vs. profesional" no coincide necesariamente con "academia vs. industria", y muchas personas son y hacen un poco de ambas cosas, pero la distinción es útil desde el punto de vista retórico).
5 reglas si eres investigador en el ámbito académico
1. Recuerda que las empresas trabajan por semanas, no por temporadas.
Los semestres académicos beben de las estaciones de una era agrícola, pero en la industria se trabaja a un ritmo mucho más acelerado. En lo que tardas en redactar una propuesta de proyecto, una empresa puede desarrollar y lanzar dos nuevas versiones de su producto para no quedarse atrás frente a la competencia. Habla cuanto antes de los plazos con tus socios de investigación en empresa y sé realista con la lentitud con la que avanzarán las cosas.
2. Sé abierto
La investigación no sirve de mucho a quienes la van a aplicar si no pueden encontrarla y leerla fácilmente. Aunque Jimmy Wales (el fundador de Wikipedia) quizá no dijera realmente eso de que "la información abierta desplaza a la cerrada", el principio se sostiene: con tanta información disponible gratis en Internet, cualquier muro de pago o barrera de acceso entre tú y el público al que aspiras hará que mucha gente se vaya a otra parte.
Más importante aún, esas barreras envían una señal clara de que no te importa si los profesionales leen tu trabajo o no: como comentó con amargura un colega, es el equivalente a invitar a gente a cenar a tu casa y luego pretender que paguen las copas.
3. Valora más la acción que el hallazgo.
Parafraseando a Marx, el objetivo de los profesionales no es entender el mundo, sino cambiarlo. "Sabemos X" les resulta mucho menos útil que "podemos hacer Y". Al presentar tus conclusiones, céntrate en cómo alguien puede pasar a la acción.
Una forma de lograrlo es incluir diapositivas tituladas "¿Qué cambia esto?" en puntos estratégicos de tus presentaciones. Si no sabes qué escribir a continuación, quizá debas replantearte en qué te estás enfocando.
4. No dudes en sacrificar detalle por claridad.
Para poder actuar no hace falta comprenderlo todo. Por ejemplo, los átomos no son en realidad bolitas de colores unidas por muelles, pero ese modelo sigue siendo útil en química orgánica. Puede que necesites matizar tus conclusiones con cautelas para superar al Revisor n.º 3, pero esos "quizás" y "sin embargos" a menudo se pueden omitir si no cambian lo que los profesionales deberían intentar a continuación.
5. Pide perdón de antemano por el estado de la publicación académica.
La publicación académica moderna no es en realidad una conspiración de un puñado de grandes empresas para llenarse los bolsillos con dinero público que podría y debería sacarse para sacar a los investigadores de la penuria, pero en la práctica es difícil distinguirla de un sistema así. La mejor manera de preparar a tus socios de empresa para sus procesos kafkianos y sus demoras interminables es que vean Brazil de Gilliam.
4 reglas si eres profesional en la industria
6. Recuerda que las universidades trabajan por temporadas, no por semanas
El desajuste de plazos descrito en la Regla n.º 1 se debe en parte a que los investigadores académicos casi siempre hacen multitarea, y muchas de esas tareas son cosas para las que nunca les han formado. Como estudiantes, compaginan varias asignaturas a la vez (lo que en la práctica significa que responden a varios jefes que no se coordinan entre sí). Más adelante, asumen docencia, redacción de proyectos y tareas administrativas.
En conjunto, esto significa que su "semana laboral" efectiva suma solo unas pocas horas y que a menudo parecerá que avanzan a paso de caracol. Ten toda la empatía que puedas: a ellos esta situación les gusta aún menos que a ti.
7. Recuerda que el éxito académico se mide en publicaciones, no en ventas
Los rectores suelen hablar del valor económico de la investigación, pero lo único que de verdad cuenta para progresar en la carrera académica es publicar, publicar y publicar. A los investigadores no les dan proyectos ni les conceden la titularidad por hacer cosas "meramente útiles", aunque requieran comprender sutilezas complejas y meses de trabajo duro. Por muchos chistes que se hagan sobre la torre de marfil, la vida académica es dura, incierta y mal pagada. La gente se queda por amor al conocimiento nuevo; respetar sus prioridades es clave para construir una relación productiva. (Dicho esto, los problemas prácticos a menudo abren la puerta a temas de investigación genuinamente nuevos al sacar a los investigadores de su zona de confort).
8. Ponte al día con la bibliografía
H. L. Mencken escribió una vez: "Siempre hay una solución bien conocida para cada problema humano: ingeniosa, verosímil y equivocada". Tu problema casi seguro es uno de esos, y casi seguro es más complejo de lo que parece al principio. Aunque la Regla n.º 4 pide a los investigadores sacrificar detalle en favor de la claridad, esta regla te pide a ti, como profesional, que hagas el esfuerzo de comprender al menos parte de esos detalles para no perder tiempo reinventando la rueda y para que tu socio de investigación pueda pensar, trabajar y comunicarse a toda velocidad.
9. No exageres lo aprendido.
Esta regla también complementa a la n.º 4. Los "quizás" y "sin embargos" de los que tanto tiran los investigadores a veces sí importan; si tu socio ha observado que dosis regulares de un fármaco nuevo parecen ralentizar el crecimiento tumoral en ratas de laboratorio, no le dejes en evidencia afirmando que ha descubierto la cura del cáncer.
1 regla para ambos
10. Pide perdón de antemano por el estado de tus datos
La última regla aplica por igual a investigadores y profesionales. Los nombres y ubicaciones de los archivos, el significado de los encabezados de columna en las tablas, cómo se relacionan esas tablas entre sí, cómo se representan y tratan los valores ausentes: todo eso que te ha parecido lógico durante años te resultará de repente un poco absurdo cuando tengas que explicárselo a otra persona. Pide perdón de antemano y luego perdónate, porque por muy mal que estén tus datos, es muy posible que los suyos estén peor.
Conclusión
Un viejo proverbio dice: "Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado". Investigadores y profesionales pueden lograr grandes cosas por su cuenta, pero ambos resuelven mejor los grandes problemas —los que de verdad importan— cuando encuentran maneras de trabajar juntos.


